El hombre es un ser mimético, ya que muestra sus emociones por medio de gestos, ademanes, voces todo esto complementado por una máscara, un vestuario o un maquillaje. A continuación se hablara de cómo la implementación del vestuario puede contribuir para enriquecer el espectáculo mostrando así el lado efímero del teatro.
El vestuario en el teatro nos ofrece información sobre el personaje y ayuda a crear un ambiente adecuado para la producción. Pueden lograrse efectos a través de una selección de colores, telas cortes, texturas, peso o materiales, el vestuario también puede ser abstracto o sugerente. El vestuario nos indica factores de clase social y de personalidad e incluso puede simular características físicas como obesidad o la deformidad, un actor recibe una gran ayuda en su trabajo si el diseño es el adecuado, de hecho suele ser tan importante en la composición de un personaje o en la proyección de una actuación, que los directores hacen cambiar a los actores por ropas distintas a las que usan diariamente.
El cuerpo emplea la indumentaria interactuando armónicamente para generar un lenguaje visual. El cuerpo y el vestido es una extensión del yo, como una mascara que se superpone al cuerpo ocultando su verdadera estructura. La mascara nos ayuda a tener conciencia clara de quien es el personaje y quienes somos nosotros, imponiendo al personaje la manera de moverse, sus gestos, su ritmo y su carácter.
El vestuario y el maquillaje ayudan a crear un ambiente en las escenas y cada traje contribuye a establecer el carácter del personaje que lo usa. La indumentaria transforma el cuerpo del actor constantemente, entonces el impacto de la actuación se logra gracias a la metamorfosis del vestuario.
En sus inicios el teatro sufría de un exagerado realismo utilizando trajes voluminosos y pesados haciendo que el actor no actuara con naturalidad debido a la indumentaria tan complicada, pero ahora en el teatro contemporáneo tanto la puesta en escena como el vestuario han sido modificados desplazando así el teatro ostentoso y trayendo una onda de minimalismo donde los cortes rectos y figuras planas han tomado gran relevancia en la indumentaria.
El vestido esta a punto de separarse de la función para convertirse en un elemento lúdico y comercial, se debe tener en cuenta que el vestuario es el primer elemento que impresiona indicándonos las características del personaje como lo son su carácter, su posición socio-económica, modo de vida, edad y oficio. Es de saber que el vestuario no hace al hombre o al actor pero si contribuye a la fuerza que se le quiere dar al personaje o a la historia.
Hamlet, William Shakespeare, años 1599-1601.
El vestido debe tratar de ocultar defectos en el actor y cuando el vestuario no contribuye se debe sacrificar la fidelidad histórica del vestuario, en los primeros años de vestuario en el teatro los trajes eran tan voluminosos y pesados que los actores no podían llevar con naturalidad una indumentaria tan complicada, la majestuosidad y ostentación era demasiada llevando a que los vestuaristas de la época fueran omitiendo detalles.
Ya que el vestuario ha perdido su importancia a través del tiempo, se debe considerar la utilidad de este en la escena contribuyendo con la iluminación, la utilería, la escenografía; el diseño de la indumentaria ofrece un campo apasionante en el teatro por que los trajes del escenario deben ser atrevidos, pintorescos y llamativos manteniendo un equilibrio entre el vestido, el actor y la obra. En el teatro contemporáneo tanto la puesta en escena como el vestuario han sido modificados desplazando así el teatro ostentoso y trayendo una onda de minimalismo donde los cortes rectos y figuras planas han tomado gran relevancia en la indumentaria.
El teatro es un arte milenario sin embargo el vestuarista toma importancia hacia la mitad del siglo XIX, aunque su participación ha estado en decadencia al crearse una tendencia en la cual el actor se “viste solo”, sin embargo es clave y fundamental su labor; siendo el vestuarista el que cuida detalles de suma importancia al conjugar una especial confluencia con dos miradas la del periodo evocado y al mismo tiempo la de su propia época.
viernes, 20 de noviembre de 2009
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